Discusiones en el memorial de Niza: “Hay demasiados árabes aquí”

Publicado en El Mundo, el 17 de julio de 2016.

En los alrededores de la ofrenda floral a las víctimas, improvisada en varios puntos del Paseo de los Ingleses, las discusiones de vecinos se repiten. Más allá de los que acuden a recogerse ante las flores, dejar una vela o una carta y guardar silencio o rezar, los hay que prefieren hablar, una situación que está creando enorme tensión en la zona.

Un hombre aparece en mitad de la avenida con un gran cartón entre las manos en el que ha escrito “Ciudadanos, a las armas. Gobierno fuera”. Su bélico mensaje va a juego con su actitud y grita animando a los demás a que se unan a él. “¡Estamos hartos!, ¡venga, no os oigo!, ¡Gobierno fuera!”, vocifera mientras algunos paseantes comienzan a aplaudirle.

Cada vez más gente se suma a la discusión, la mayoría no esconden su opción política. “A mí el Frente Nacional me parece muy bien, he votado por ellos las últimas tres elecciones y volveré a hacerlo. Llevamos 40 años con lo mismo y no hacemos sino caer, caer y caer. Ya voté por Sarkozy una vez, es un encantador de serpientes que prometió mucho y luego hizo todo lo contrario”, reconoce una asistente social ahora jubilada. El corrillo de 6 vecinos asiente. “¿Vergüenza decirlo? En este país no se puede decir nada, desde que abres la boca te llaman fascista o racistas, ¡pues que digan lo que quieran!”.

El grupo se refuerza con más de una decena de vecinos que se muestran mayoritariamente de acuerdo y al que la idea de compartir ideas les reconforta. Pronto empiezan a presentarse entre ellos, se saludan con dos besos y bromean juntos. En las elecciones regionales de diciembre, de los casi dos millones de votantes, casi 900.000 votaron al Frente Nacional. En otras ciudades, especialmente en París, simpatizar abiertamente con Marine Le Pen no es común, incluso está mal visto. En Niza no.

“Yo vivo en París y escuchad lo que os digo, lo próximo será el metro o el RER [equivalente al cercanías], ya lo veréis”, predice una mujer de mediana edad que acusa directamente a la inmigración de los problemas de Francia. “Aquí solo hay libertades y derechos humanos para los que vienen de fuera, ¡a nosotros que nos den!”. Otro ciudadano, francés nacido en Marruecos se mete en la conversación para defender que después de 46 años viviendo en Niza él se siente francés. “Yo soy musulmán, creyente pero no practicante”, a lo que otra vecina le responde que le parece muy bien, “lo que yo no quiero en mi país son mujeres con velo”.

Una pareja con una niña va patinando por el paseo y se para a escuchar la conversacion. “¿Pero os estáis oyendo? Francia es el país de la libertad, yo no quiero que nos convirtamos en Israel”, dice el padre. “No vivimos en un mundo perfecto, acéptenlo, las matanzas por terrorismo son insoportables pero es insignificante, no podemos cambiar por esto”. La madre, rusa, asegura que ella comprende que hace falta más seguridad en las estaciones como en el aeropuerto. Entre los que comienzan a discutir con el hombre y la propia mujer que habla de libertad pero vacila, la niña empieza a llorar y deciden dejar una discusión en la que ya participan unas veinte personas.

Una joven pasa por detrás. “¿De verdad estáis discutiendo esto ahora? Me da vergüenza este país”.

“Hay demasiados árabes aquí”

La escena es más complicada para los que defienden su sentimiento nacional francés pero también sus creencias religiosas. Desde el viernes, varios musulmanes han sido agredidos verbalmente cuando se disponían a encender velas o dejar flores en el memorial.

Este sábado por la noche, una mujer de origen tunecino con el pelo recogido en un moño y un conjunto de camisa y pantalón verde se encontraba en el memorial cuando otra de las allí presentes la increpaba: “Me parece que hay demasiados árabes aquí”.

– “Yo estoy en mi casa, señora”, le respondía la franco tunecina.

– “Pues me parece muy bien por usted”.

– “Oiga, yo he venido aquí por que me une la tristeza y solidaridad con mis vecinos”.

– “Pues yo soy honesta y digo lo que pienso y creo que hay demasiados árabes en mi país. Fíjese, otra vez un tunecino matando a decenas de personas en mi casa. Pues vamos a ir a la suya a matarles a ellos”.

En una discusión de casi10 minutos, solo un hombre interviene y no para parar la discusión: “Siento decirle que el 80% de los que están aquí, piensan como ella”, le dice. La mujer se queda callada, pálida.

La disputa vuelve a comenzar y la Policía interviene: “No es el momento”. Algunos vecinos se acercan discretamente a la señora vestida de verde y le hacen un signo con la mano, “no haga caso”, le piden. Ya es tarde. La señora mira a su alrededor con los ojos llorosos, como perdida, y se va sin hacer mucho ruido.

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