Recuerdos de un fin de semana en Estocolmo

Hubo una época -al menos yo he comenzado a pensar en ello como algo lejano puesto que ya nunca me ocurre- en la que entrar en las webs de búsquedas de vuelos era como entrar en el mercadillo de los domingos: Londres ida y vuelta 25€; Bruselas 15€; Milán 30€. Recuerdo ese mito que corría por los pasillos de la Facultad (también en el centro de salud de mi madre y hasta en los baños de los aeropuertos) sobre una pareja que encontró billetes por dos céntimos.

Esos tiempos felices pasaron y ahora acabo indignada pagando 150€ por un billete con Ryanair -como buena pringada que soy-, quejándome de las penurias que me veo obligada a sufrir a pesar de haber pagado como un vuelo de Air France (iba a decir Lufthansa, pero ya sabéis cómo están las cosas).

Al grano. El pasado mes de septiembre estaba navegando por estas páginas, recordando viejos tiempos, cuando, de repente, el milagro: París-Estocolmo 35€. NO WAY. Mi primera reacción fue llamar a Irene para compartir la euforia pero su respuesta fue más intensa de lo que esperaba: Vamos. Y fuimos.

Fue un viaje bastante corto puesto que salíamos el viernes por la tarde y volvíamos el domingo por la noche, pero, ¿a quién le importa? 35€ por ir a Estocolmo. Por si fuera poco trote, el aeropuerto era Beauvais, un castigo para cualquier ser humano puesto que añade dos horas más de viaje y otros 30€ aunque eso lo pensamos tarde.

Al final mereció la pena. Acabó siendo una de esos viajes de albergue en los que hablas con todo el mundo y acabas haciendo amigos en y de cualquier parte. Durante el vuelo de ida comenzamos a charlar con Victor, el compañero de asiento que viajaba en un grupo de siete u ocho amigos. Nos llevamos bien y pasamos dos horas intercambiando opiniones y visiones de Francia y España. Casualidad que al día siguiente, a última hora de la tarde, cuando nos disponíamos a entrar en el Museo Vasa encontramos a Victor con sus amigos y decidimos ir a cenar todos juntos. Acabamos de fiesta a las 4 de la mañana en una discoteca de raperos y jennies from the block, que se reían de los francesitos que les seguían los bailoteos de negratas sin ningún tipo de pudor. Nos echamos unas buenas risas.

Pero ya saben, somos jóvenes y dormir dos horas para madrugar y seguir pateando la ciudad no supone un problema. Fueron 48 intensas horas en las que aprovechar las siete horas de luz era elemental.

Las primeras impresiones de la ciudad el viernes por la noche cuando llegamos en autobús desde el aeropuerto fueron impresionantes. Era tarde y pocas luces se mantenían encendidas en las casas, flotando -como quien dice- entre las más de 14 islas que conforman Estocolmo. Como llegamos muy tarde a la estación central decidimos coger un taxi hasta el hostal -aunque sepan que en Estocolmo el metro está abierto las 24 horas durante los fines de semana-, con la suerte de topar con un conductor que no hablaba ni papa de inglés (ni de español ni de francés y creo que ni sueco). Al final conseguimos entendernos y en mitad de la noche y de la lluvia llegamos al albergue.

El sábado por la mañana salimos a las ocho y media después de desayunar como campeonas y fuimos en metro hasta Gamla Stan, la isla donde se sitúa el casco antiguo. Las calles estaban llenas de decoración navideña pero aún tranquilas a primera hora. Allí se encuentra la pintoresca Stortorget o la Plaza Mayor, que en ese momento acogía un típico mercadillo navideño con productos artesanales de decoración y comida; también el Palacio Real o la Academia Sueca.

Decidimos coger un barco y hacer un tour alrededor de las islas para tener una buena panorámica de la ciudad. Cuesta unos 15€ y además hay explicaciones para descubrir las típicas curiosidades históricas o arquitectónicas como por qué ese parecido con la arquitectura parisina o cuál es el origen de las distintas islas.

Al salir seguimos andando esta vez hasta el distrito de Norrmalm y el residencial barrio de Vasastan. La población de Estocolmo tiene un aire muy cosmopolita y un estilo muy personal. Ya estoy acostumbrada a ver “personajillos” pasear por París, Madrid o Londres, pero allí parecían camuflarse mejor, como si vestir naranja, verde y rojo en un mismo look no fuera un problema (¿lo es?). Incluso nos cruzamos con Caroline Blomst, la mítica bloguera que lleva desde hace años Stockholm Street Style.

A las cuatro ya era de noche y paseábamos por Strandvägen, algo así como un paseo marítimo a lo nórdico, disfrutando de las luces de navidad, cuando nos encontramos con nuestros amigos del avión. Lamentablemente el Museo Vasa estaba ya cerrando y nos quedamos sin entrar, así que decidimos cruzar las islas con el barco (una especie de barco-bus) e ir hasta Fotografiska. Con el aspecto de una fábrica antigua, Fotografiska es un centro de fotografía contemporánea de lo mejor que he visto hasta ahora, donde además ofrecen conciertos y puedes pasar un par de horas entre las exposiciones y el bar restaurante con unas vistas increíbles de Estocolmo.

El domingo, tras dos horas de sueño, seguimos nuestra marcha esta vez por el barrio de Östermalm, con la intención de subir a la Torre Kaknäs y dar un paseo por el parque donde se encuentra. Nuestros planes no salieron muy bien porque un tipo nos mandó en la dirección contraria y después de andar durante dos kilómetros nos tuvimos que dar media vuelta por falta de tiempo. Al final acabamos de restaurantes y panaderías probando pan de jengibre y otros platos y dulces típicos de Suecia.

En el bus de vuelta al aeropuerto coincidimos con tres italianos que venían de participar en el torneo de un curioso juego de bolas que se practica en la arena de la playa donde los participantes van disfrazados con máscaras de látex. Soy incapaz de recordar cómo se llamaba la extraña competición que tanto apasionaba a estos italianos y que incluso nos invitaron a Pescara para conocer “el gran torneo” de septiembre, pero mientras más nos contaban y más fotos nos enseñaban más nos reíamos. No de ellos, sino del extraño juego.

Un par de horas después volvíamos a aterrizar en Beauvais aunque lo último que recuerdo es arrastrarme hasta el bus que me llevaría de vuelta a París y darme un golpe con la ventana antes de caer en un profundo sueño. No sé yo si aguantaré estos viajes-paliza por muchos años.

Resucitar a través de un libro, Infolibre.

“Resucitar a través de un libro”, publicado en InfoLibre el 10 de julio de 2014.

La escritora Irène Némirovsky murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1943. En su tiempo, su prolífica obra disfrutó de un gran éxito, especialmente en Francia –en cuya lengua escribió-, pero fuera del país galo quedó relegada al olvido. Sus hijas conservaron durante cincuenta años los cuadernos que su madre había escrito en Auschwitz creyendo que eran notas personales, pensamientos demasiado dolorosos para ser releídos. En los años noventa se decidieron a donar todo lo que tenían de ella a un archivo y, al leer el cuaderno, descubrieron que era una novela: Suite Francesa. En 2004, la novela de Némirovsky salió a la luz y con ella, la fama de la autora despertó de un largo letargo. Y no, no ha sido la única.

¿Qué necesita un autor olvidado para ponerse de moda? Posiblemente, la recomendación de algún famoso, una historia de azar como la de Némirovsky o la arriesgada apuesta de una editorial. Pedimos a algunos editores que nos hablen de historias de olvido y resurección, como la de la autora judía, y son muchos los nombres que salen a relucir.

(…) Lee el artículo completo en InfoLibre.

Jack, Kurt y la delgada línea roja

Cuando tenía 15 años conocí a Jack. O bueno, mejor dicho, pagué por él. Jack era mi iPod, uno de aquellos Product Red tan bonitos. Pedí que le grabaran por detrás su nombre -Jack-, y una frase: “Music keeps me alive”. La gente se reía por estas cosas (ya se sabe que los adolescentes se ríen de los demás por cualquier cosa), pero a mí me parecía muy lógico que “lo que me mantenía con vida” tuviera nombre. Qué menos.

Jack contenía toda la música que me ayudó a ser mejor cuando era adolescente. Música con la que aprendí más, más cultura, más inglés, más actitud ante la vida y más ese “me la suda todo” que te da escuchar rock 24 horas al día y que te aleja de las inmundicias de la adolescencia. Sí, yo era de esas personas a las que sus padres no paraban de decir “niña, quítate ya los cascos que te vas a quedar sorda”.  Todo el tiempo. Guns n’ Roses, Led Zeppelin, Queen, Oasis, Rolling Stones, System of a Down, Johnny Cash, Nirvana… Mientras más antiguos (y más muertos), mejor.

Ahora paso mucho menos tiempo escuchando música y, por supuesto, Jack murió. Estos años, quizás ocho ya, me han servido para ver que mi melomanía era mi forma de salir de un mundo que no me gustaba nada; era mi forma de luchar por no cruzar esa delgada línea roja que separa el quién quieres ser del quién quieren los demás que seas… A veces, aunque fuera durante un par de horas, volvería a escucharles durante toda la tarde para volver a alejarme y reencontrarme, como hacía entonces.

El mundo sigue siendo igual: la gente sigue siendo igual de egoísta, igual de gilipollas.

Aunque sigue habiendo maravillosas excepciones, por muy lejos que estén.

 

Gracias Kurt, por mantenerme a ese lado de la línea.

 

Selfie entrevista: ¿el periodismo sobra?

(Artículo publicado originalmente en La Huella Digital)

El portero del F.C. Barcelona publica después de cada partido una ‘auto entrevista’ donde da su opinión y cuenta las experiencias vividas. Si empiezan a seguirlo otros… ¿será el fin de las ruedas de prensa deportivas con turnos de preguntas?

No. Será mejor que empecemos hablando en plata antes de que nos vayamos por las ramas.  La moda del selfie (que no es tan moda si recordamos que todos hemos alargado el brazo en alguna ocasión para hacernos una foto de grupo), ha culminado con una ‘selfie entrevista’ de Víctor Valdés. El portero del Barça ya ha subido tres vídeos a su cuenta personal de YouTube comentando la jugada del día; tras el segundo vídeo, Vozpopuli se hizo eco de la acción del guardameta y se pregunta qué pasará si se pone de moda este nuevo género entre los periodistas de nuestro país.

En primer lugar, y como ya resaltan ellos, será mejor que los que quieran sumergirse en este sector periodístico-deportivo elijan un espacio más… ‘cálido’ para la grabación. Valdés utilizó unos baños y, claro, el vídeo no podía terminar sino con una cisterna como colofón final. En el último mejoró un poco y ya sumaba música de fondo (Happy, de Pharrell Williams, que iba mucho con el estado de ánimo del equipo tras entrar en cuartos de final de la Champions League).

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¿Qué ocurre en Venezuela con los medios de comunicación?

(Artículo publicado originalmente en La Huella Digital)

Tras las manifestaciones que agitan Venezuela desde hace algunas semanas, la prensa ha denunciado la censura que sufre por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Según el SNTP, desde el 12 al 28 de febrero, 76 periodistas han sido víctimas de represión y los medios sufren una censura cada vez mayor; sin embargo, ante el denominado “apagón” informativo del país, otras voces mantienen que Venezuela se enfrenta a un ataque continuado por la prensa internacional para acabar con el gobierno de Maduro.
Desde Venezuela, Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP), advirtió el pasado 1 de marzo del “peligro que corren los corresponsales internacionales y periodistas extranjeros en el país ante la intención del Gobierno de silenciar a la prensa internacional como”, según asegura Ruiz, “se ha hecho con la nacional”. Ruiz también ha querido hablar del “sometimiento de los periodistas a la persecución judicial, que constituye una escalada dentro de el acorralamiento, el ataque y la vulneración del derecho al a libertad de expresión y a la información de los venezolanos”.A raíz de los testimonios de varios periodistas, agredidos o detenidos durante la cobertura de las manifestaciones, y la expulsión de los profesionales de CNN del país, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha mostrado su solidaridad con los compañeros y ha instado al Gobierno venezolano a que levante el “apagón” informativo.

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Los informativos de televisión cada vez más frívolos y sensacionalistas

Publicado originalmente en La Huella Digital el 26 de febrero de 2014

Los espacios informativos de las cadenas de televisión privadas mantienen como primer objetivo entretener en lugar de informar y no dedican tiempo a contextualizar las noticias ofrecidas. Estas son algunas de las conclusiones que mantiene un estudio publicado por una asociación de teleespectadores.

Según datos del Barómetro Audiovisual de Andalucía, tres de cada cuatro andaluces aseguran que la televisión es el medio que prefieren para informarse, mientras que el porcentaje de la población de la Comunidad que la elige para entretenerse supera el 82%. Esta estadística nos ayuda a comprender de dónde proviene la información política y social que maneja la mayor parte de la sociedad. Sin embargo, y a pesar de las grandes cantidades de audiencia, los informativos de televisión presentan grandes agujeros negros: demasiado sensacionalismo, contenidos frívolos y, últimamente, un exceso de autopromoción.

Lourdes Domingo firma en la web de TAC (Teleespectadors Associats de Catalunyaun artículo en el que pone de manifiesto las deformaciones que presentan los telediarios, comenzando por marcar las imposiciones propias de la televisión: “Es cierto que en televisión se trabaja bajo mucha presión, sobre todo en los programas diarios. Los informativos no son, por ello, una excepción: siempre a contrarreloj, pegados a la actualidad y al último suceso, y sometidos a presiones políticas y económicas.”

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The greatest but most violent moments in cinema turned into animation drawings

My first article in Cultnoise Magazine! Enjoy it 🙂

It’s funny how we sometimes try to protect children from fictional movies classified as R-rated, preventing them from becoming violent or precocious in any way or form. By shielding them from watching movies that could hurt their feelings. Unfortunately, by doing so we keep them away from some of the greatest films of all time.

We swap stories of murder and bloodier parts for a much kinder approach, with euphemisms such as “he passed away”, while we cover their eyes, and we’d better not to talk about the steamy scenes. I even have a friend who recalled that when he was a little boy he felt uncomfortable watching Simba and Nala (yes, from The Lion King) rolling together in the jungle in front of his parents, in that Can you feel the love tonight moment.

Probably being aware of this, Josh Cooley, artist from Disney’s studios Pixar, turned some of the greatest (but most aggressive) moments of our cinema into animated drawings that would help us to show kids how great our favorite film is. The GodfatherPsychoA Clockwork Orange, Goodfellas,Fight Club or Pulp Fiction are just some of the twenty five classics converted to amusing illustrations suitable for all audiences. The designer has gathered all the pictures in the book “Movies R fun”, available on Amazon.

 

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El seguimiento del movimiento ‘Podemos’ en los medios de comunicación

(Artículo publicado en La Huella Digital el 18 de febrero de 2014)

El nuevo proyecto político ‘Podemos’, liderado por el profesor de Ciencias Políticas Pablo Iglesias, sigue recolectando firmas y apoyos ante la atenta pero silenciosa mirada de los medios de comunicación.

La difusión de los medios de comunicación es un factor clave en los logros políticos. Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, ambos profesores de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, dieron el pistoletazo de salida el pasado mes de enero al movimiento ‘Podemos’, un movimiento social de indignación que encarna la izquierda del país. En tan solo tres días consiguió reunir las 50.000 firmas para apoyar la candidatura. Después de esto, se siguen organizando grupos en distintas ciudades de España, además de colectivos de españoles en otras ciudades del mundo que se unen a través de internet y páginas de Facebook.

Sin embargo, y a pesar de la buena aceptación social, se constata un bajo seguimiento de Podemos por parte de los medios de comunicación que, frente a otras iniciativas como VOX (una escisión del PP más a la derecha), recibe menor cobertura en los espacios informativos.

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No es país para periodistas (II): El reportero solitario

(2ª parte del reportaje publicado en La Huella Digital el 3 de febrero de 2014)

La crisis y la revolución de internet han propiciado que profesiones como la de periodista freelance crezcan exponencialmente. Mientras las redacciones reducen sus equipos, algunos  deciden probar suerte trabajando desde casa o como corresponsal para seguir en el sector. Descubrimos algunos casos que nos ayudan a entender esta figura más de cerca.

“Los jóvenes que quieran hacer buen periodismo no tienen más remedio que trabajar para medios extranjeros. En España no es posible”. Esta sentencia de David Jiménez, corresponsal de El Mundo en Asia, choca. Se lo contaba a la periodista Iara M. Bua en una entrevista para la revista digital FronteraD. Las palabras de Jiménez son una lectura obligatoria para cualquier periodista e invitan a la reflexión.

A raíz de esta lectura, conocí a Iara y su blog  La Fábrica de Historias. Esta periodista gallega de 28 años se ha recorrido medio mundo intentando hacerse un hueco como freelance y periodista internacional pero, hasta el momento, no ha habido suerte. Estudió en Londres, después trabajó en Sudáfrica, Palestina y un largo etcétera hasta que el pasado año volvió a Madrid donde trabajó seis meses, como becaria, para el ABC. Cuando terminó su beca le preguntó a sus jefes si estarían interesados en que trabajara como segunda corresponsal para ellos en Francia. Le dieron el visto bueno y ella se fue a París. Durante dos semanas fue corresponsal de ABC hasta que recibió un mensaje de su jefe diciéndole que se cortaba la colaboración. Y punto.

Iara no ha sabido más del ABC, ni de su jefe, ni del porqué se acabó. Como esos novios que te dejan porWhatsApp, que los hay. No le han vuelto a coger el teléfono ni a contestar sus correos. Poco tiempo después de que ella viera esto, leíamos la noticia sobre un cambio de redactores  juniors por becarios en este periódico, comunicado de forma poco digna.

(…)

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No es país para periodistas (I): Así se van

(Primera parte del reportaje publicado en La Huella Digital el 31 de enero de 2014)

En uno de sus peores momentos, los periodistas españoles se plantean salir del país ante unas condiciones laborales lamentables y unas perspectivas de futuro dudosas. En La Huella Digital hablamos con dos profesionales cuya situación profesional les ha obligado a plantearse el exilio como la única salida.

Ruth se ha ido a México. Se fue hace unos meses porque estaba cansada de no obtener respuesta a las decenas de e-mails que mandó durante ocho meses de paro. Ni siquiera para decirle que no. Con 38 años, Ruth Martín, periodista, trabajaba en un proyecto para Conde Nast cuando la despidieron. “El proyecto se quedó sin financiación y me echaron, de una forma muy sucia y traicionera, además”. “Durante los ocho meses que pasaron desde que me despidieron hasta que decidí irme a México, envié correos a todo el mundo y por lo que parece, en ningún lugar había sitio para mí”, afirma Ruth. “Lo que me ofrecían por hacer colaboraciones era tan ridículo que de ningún modo me permitía vivir, y la mayoría de correos que envié buscando trabajo no tuvieron oferta ni respuesta”.

Esta es la situación en la que se encuentran muchos periodistas. La experiencia, los conocimientos y las ganas no parecen ser suficientes en la industria de la información; ante la desesperación, muchos deciden marcharse al extranjero en busca de una oportunidad.

Una cuestión de números

Las cifras de emigración en España superan los 2 millones de personas, de las cuales 262.081 son españoles.  En la plataforma Así Nos Vamos plantean que estas estadísticas no están contando a todos los que se van, siendo la cifra real de españoles emigrantes 700.000.

Al margen de la discusión sobre población, las cifras son cuanto menos llamativas y vale la pena preguntar: ¿Qué pasa con los periodistas? En el Informe Anual de la Profesión Periodística conocemos más datos. Desde que comenzara la crisis en 2008 se han destruido oficialmente 6.393 puestos de trabajos de profesionales de la información y 197 medios han cerrado. Algunos de estos medios son nacionales pero otros, locales, han dejado sin información propia a muchas provincias, como Guadalajara.

Luis Palacio, director de este estudio, resaltó lo paradigmático de la cuestión periodística. Cuando el número de periodistas en paro contabilizado aumenta a 27.443, las matrículas en las carreras de Periodismo aumenta un 2,5%: solo en 2011 se licenciaron 2.659 personas en Periodismo.

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¿Por qué envidiamos a los ricos?

¿Por los coches? ¿Por la casa en primer línea de playa? ¿Por sus yates? ¿Por los bolsos de Hermès?

Analizando seriamente los motivos por los que un rico es rico y un no-rico es no-rico, he llegado a la conclusión de que envidiamos por envidiar. Bueno, mejor dicho, envidiábamos. Como recordaréis, hubo un tiempo en el que ver a un tipo trajeado conduciendo un Ferrari producía un “ohh” en nuestro interior y hasta los ojos nos hacían chiribitas. Ahora, más le vale guardar el Ferrari en el garaje de su chalet en la Moraleja porque, en fin, no está el horno para bollos. Los ricos generan cierta desconfianza en la sociedad. Y no es para menos, ¿verdad?

Con todo esto de la crisis, de escándalos financieros, amnistías fiscales y otras historias de ladrones de guante blanco, el cine ha empezado a hacerse eco de este (qué se yo) 2% de la sociedad. Toca reflejar las historias de esos ricos y nuevos ricos que se creían por encima del bien y del mal y (algunos) se vinieron abajo. Hablo concretamente de dos películas: Blue Jasmine y El lobo de Wall Street. 

Para quiénes no la hayan visto, Blue Jasmine es la historia de Jasmine (o Jeanette, o cómo se llame), que pasa de esto…Blue Jasmine

… a esto…

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…después de que detuvieran a su marido por estafa. Cate Blanchett interpreta el papel de una pobre diabla que tras conocer a un ricachón deja toda su vida para dedicarse a las caritativas y delicadas tareas de una reina de la alta sociedad de Manhattan. Todo es maravilloso en su mundo de hermèses y chaneles hasta que descubre que su maridín (aka Alec Baldwin), no está precisamente dentro de su mundo. No quiero desvelar más.

Reconozco que mis ganas de ver la película menguaron cuando salieron las críticas y pasaron dos meses hasta que me decidí a verla. Sin embargo, cuando lo hice no vi nada de esa película superficial y vacía de la que hablaban, la verdad. Eso que decía Boyero de que el personaje de Blanchett no le parecía memorable… en fin, Boyero es así.

Pasando al Lobo de Scorsese, podríamos estar ante la misma situación. A pesar del peliculón y de las continuas alabanzas y premios, también hay quien dice que el film defiende una forma de vida obscena y un protagonista con una moral dudosa. Señores, si cuando están en el cine viendo a una manada de pervertidos tirando dinero, engañando sin parar y hasta haciendo cola para beneficiarse a una prostituta en grupo, tienen la sensación de que el protagonista es un héroe, es que forman parte de ese grupo que envidia a los ricos de dudosa moralidad. Que no a los ricos que la tengan, aunque de esos yo no sé mucho.

El lobo de Wall Street

En definitiva, eso mismo pienso de los que opinan lo mismo de Blue Jasmine. En cierto modo, una película es un reportaje: intenta dar parte sobre una situación pero, al final, no puedes evitar verle el plumero al redactor (o en este caso director). Ambas películas son un reflejo y una crítica bestial a nuestras aspiraciones y envidias más perras. Las relacionadas con la avaricia, el ganar dinero por ganar dinero (“porque todo el mundo quiere ser rico”) y a una vida de comodidades, aunque eso signifique un engaño continuo.

Puede que la crisis haya conseguido que muchos no vean en ser ricos el objetivo de su vida (al menos estoy segura de que cada vez son menos los que tienen esta aspiración). La crisis ha convertido a los ricos en antihéroes, aunque por ello sean protagonistas.

Cate Blanchett está sublime en su papel de mujer vacía, porque su personaje está vacío y sus intenciones de continuar siendo “la mujer de” la condenan a estarlo. A otro nivel, Leonardo DiCaprio se sale interpretando a un ansioso nuevo rico, drogadicto y obsesionado con el dinero que está vacío y, además, podrido.

No creo que haya que buscar en cada película una forma de identificación o de bondad para disfrutarla, además no solo es el por qué de esa historia sino cómo se cuenta. Y, digo yo, que alguien tendrá que contar la gesta de los Jordan Belfort o Ruth Madoff del mundo. No para darles fama, sino para que no vuelvan a ser envidiados.

Javier Valenzuela: “Sobrevivirán los que convenzan de que vale la pena pagar por un periodismo crítico, defensor de la ciudadanía y bien escrito”

(Artículo publicado en La Huella Digital el 9 de enero de 2014)

Siete profesionales del Periodismo nos dan las claves para entender el futuro de la profesión en 2014. Destacan la necesidad de abandonar el exceso de contenidos gratuitos para obtener información de calidad, la apuesta por nuevos medios y el auge del análisis e interpretación como forma de ahondar en los hechos. Todos, expertos de la prensa tradicional, digital, televisión y radio, coinciden: al periodismo le queda mucho camino por delante.

El Nieman Journalism Lab publicaba recientemente en su web las predicciones del periodismo para este año que comienza. En ellas, 23 expertos de la profesión intentaban vislumbrar desde diferentes perspectivas el camino que deberá recorrer el periodismo en 2014. En La Huella Digital hemos retado a algunos de nuestros periodistas a leer el futuro más inmediato de esta profesión, que atraviesa una fuerte crisis y necesita, más que nunca, reinventarse.

Todos coinciden en la importancia de devolver el valor que merece a una información que, debido al fenómeno blog y a la rapidez de Internet, ha perdido su peso económico y, con ello, calidad. La buena información tiene un precio; con ella, los nuevos medios (digitales o no) ganan seguidores, se enfrentan a grandes cabeceras y, a fuerza de investigación, inversión y duro trabajo, logran ofrecer información de calidad que el lector valora cada día más. Abandonar las noticias de última hora y los titulares escuetos a cambio de mayor análisis de los acontecimientos debe ser prioritario en el cambio de conciencia de los medios.

Javier Valenzuela, periodista, fundador de Tinta Libre

El periodismo escrito español vive una transición tan profunda como la del período 1975-1985. La innovación ya no viene de esos dinosaurios convertidos en vasallos de bancos, multinacionales y grandes partidos, cuyo futuro es dudoso, sino de los nuevos medios independientes -impresos y/o digitales- creados en los últimos años por periodistas. A esos nuevos medios los llamo “felinos”. No sobrevivirán todos ellos, como no sobrevivieron todos los diarios y revistas del posfranquismo. Lo harán aquellos que convenzan a más ciudadanos de que vale la pena pagar por un periodismo crítico, defensor de la ciudadanía y bien escrito.

Rosa Meneses, reportera del diario El Mundo, especializada en Oriente Medio y Magreb

2014 será el año en que los medios definan su relación con las nuevas tecnologías y apuesten por un periodismo online de calidad, donde primen las noticias bien elaboradas; será el momento de que aprovechen la versatilidad de lo virtual para contar lo que pasa utilizando varios lenguajes (el escrito, el visual, el hipertexto…), y las web de noticias vayan más allá de la última hora escueta y los titulares descontextualizados. Será el año en que los lectores aprecien esta nueva forma de contar y reconozcan que la calidad se paga. Será, por tanto, un año definitivo para que los medios tradicionales y los lectores transformen su relación con Internet y la adapten a las nuevas tendencias y posibilidades, incorporando lo bueno de lo tradicional y lo virtual.

Melchor Miralles, periodista, fundador de El Mundo. En la actualidad, miembro de la dirección de Intereconomía TV

Soy periodista y creo en el periodismo, más que en las tecnologías, que lo que hacen es proporcionarnos herramientas de trabajo y posibilitarnos llegar al público en diferentes…

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Premio de Periodismo “Colombine”, el reconocimiento al tratamiento informativo con perspectiva de género

(Artículo publicado en La Huella Digital el 2 de enero de 2014)

La tercera edición del Premio de Periodismo “Colombine”, que reconoce la labor de los periodistas que se ocupan de temas relativos al papel de la mujer en la sociedad, mantiene abierto el plazo de presentación de nuevos trabajos hasta el próximo 15 de enero. El pasado año, el certamen organizado por la Asociación de la Prensa de Almería premió a la periodista feminista June Fernández, directora de Píkara Magazín.

Un premio de periodistas, para periodistas y por periodistas. Podría ser perfectamente el subtítulo de este trofeo que reconoce la labor de una profesión, cada día más azotada por la crisis y el pesimismo, pero que aún tiene mucho que decir. Y tiene mucho que decir especialmente sobre el papel de la mujer en la sociedad, la lucha por unos derechos de igualdad e integración total que, tristemente, no son todos los que deberían. A luchar por ellos se dedica June Fernández, periodista, feminista y antirracista, colaboradora en varias cabeceras nacionales como Eldiario.es,  y directora y fundadora de Píkara Magazín.

En la pasada edición, Fernández se alzó con el premio “Colombine” (que, además del reconocimiento y trofeo, otorga al ganador una dotación económica de 3.000 euros) por su reportaje Yo quería sexo, pero no así. “Al ser un premio convocado y juzgado por periodistas, supone el reconocimiento de mi labor por compañeros de profesión”, comenta la periodista en unas declaraciones a La Huella Digital. “Además, fue un reportaje especial para mí, que tocaba un tema (el de las relaciones sexuales no consentidas que tanto cuesta identificar y denunciar) que consideraba muy necesario sacar a la luz. Me alegró mucho que optasen por premiar un reportaje que habla de situaciones cotidianas y normalizadas, pero que son tabú”, añade.

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¿Es el mundo un lugar más seguro ahora que durante la Guerra Fría?

(Trabajo publicado en La Lupa Digital el 11 de febrero de 2012)

El enfrentamiento que tuvo lugar entre 1945 y 1991, entre las dos potencias del momento, EEUU y URSS, conocido como “Guerra Fría”, alcanzó niveles de crisis política, tecnológica, militar, cultural e incluso económica, pero ninguno de los dos bloques llegó a tomar nunca acciones directas contra el otro. El motivo de esta situacion de no-ataque venía de que ambos paises sabían que la ofensiva al enemigo, con el uso del armamento nuclear podría llegar a suponer la autodestrucción, ya que los niveles de alcance eran muy elevados.

Como ejes influyentes de poder en el contexto internacional, cada potencia integraba a una serie de paises aliados, con lo que el ataque a uno suponía la respuesta de alguno de sus “socios”. De esta forma ambos bloques permanecieron durante casi cincuenta años inmoviles, pero continuamente coaccionados ante las presiones enemigas y llevando los enfrentamientos a otros territorios.

Antes de empezar con la comparación de la seguridad, para hacernos una idea de lo que podría haber sido la tercera guerra mundial (y además nuclear), hago referencia a un dato oficial. Al final de la Segunda Guerra Mundial, con la bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, murieron en apenas unos segundos 150 mil personas, otras 280 mil quedaron heridas, traumatizadas o con secuelas, incluso sus descendientes. Ni siquiera en los peores antentados terroristas actuales, los lúgubres 11S o 11M, se han producido un número igual de victimas. Es decir, la amenaza nuclear podía dar lugar, en pocos instantes, a millones de muertos, heridos y graves secuelas durante años. La amenza terrorista es permanente y continua pero su poder de destrucción en cada atentado es muchísimo menor.

El siglo XX, fue el de la guerra a muerte entre lo que podríamos llamar “sociedades libres” y los totalitarismos fascista y comunista y según ésta misma comparación, el siglo XXI será el de la confrontación entre el terrorismo de los movimientos fanáticos (nacionalistas y religiosos) y dichas “sociedades libres”.

Por una parte, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, el miedo de la población hacía referencia a la amenaza nuclear del bloque enemigo, pero como he dicho antes, un ataque supondría la respuesta del enemigo y a fin de cuentas la autodestrucción, era una amenaza muy grande con demasiada destrucción como para llevarse a cabo. Quizás uno de los momentos de mayor crisis, o los que más han trascendido hasta nuestros días, son la famosa “Crisis de los misiles” y “el Bloqueo de Berlín”. A pesar de ésto, todo quedaba aquí, en miedo y sensación de inseguridad, por supuesto una inseguridad que de haber recibido los ataques esperados hubiera supuesto la destrucción de gran parte de la sociedad.

En la actualidad, las medidas de seguridad cada vez son mayores (al menos de cara al público) y éstas llegan a tal extremo que hoy día rozan el ridículo, pero lo hacen porque tras los acontecimientos de los últimos 10 años, no es exagerado decir que la paranoia se ha adueñado de muchos civiles.

El atentado del 11 de Septiembre, con la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, es al siglo XXI el comienzo de una situación, como la Caída del Muro de Berlín en 1989 fue el final de otra. Desde entonces, está en la mente de la mayoría de los ciudadanos occidentales que aquel ataque a la mayor potencia mundial fue el comienzo de una serie de atentados en los que ninguna ciudad puede quedar librada. Es decir, ya nadie pone en duda, que así como ha sido posible volar lasTorres Gemelas y el Pentágono el día de mañana un comando suicida puede hacer estallar, en cualquier rincón del mundo, un artefacto atómico que cause un millón de muertos.

Así ha sido durante éstos últimos años, como hemos podido ver en los atentados de Londres, Madrid, en el caso de Occidente, y en India, Marruecos y otros países en vías de desarrollo, cuya seguridad no ha acaparado la atención de los medios tanto como Occidente, a no ser que el atentado llegase a límites mayores.

En cualquier caso, en la actualidad, vemos que la principal amenaza para la seguridad es el terrorismo, ya sea por organizaciones religiosas o nacionalistas. Así que, aunque como decía antes la capacidad de destrucción sea mucho menor, la frecuencia con la que los atentados son llevados a cabo y la forma en la que cualquier medida de seguridad tomada por los distintos gobiernos es bulnerada de diez maneras distintas por los terroristas, me atrevería a afirmar que el mundo era en buena parte más seguro en la época de la Guerra Fría que ahora. Al menos los distintos gobiernos sabían en base a qué habría una reacción y sabían como evitarla en buena medida, en su propio terreno.

Puede que tratar el tema desde esa visión y esta forma de exponer los argumentos, tenga poca perspectiva de futuro, pues estoy teniendo en cuenta que han pasado 20 años desde el fin de la Guerra Fría y sé que no pasó nada, ya que lo que dicen en los libros es que durante esa época, “todo estaba parado”, “nadie movía ficha”. Pero lo cierto es que durante cuarenta años se llevaron a cabo numerosas operaciones de espionaje, se planearon nuevas armas y nuevas formas de destrucción, y las confrontaciones entre ambas potencias se hicieron a través de diversos países, como es el caso de Corea y Vietnam, donde murieron miles de civiles y soldados (lo que supuso una gran crítica al gobierno estadounidense). Siendo esta la situación, era más fácil sentirse inseguro y dar casi por hecho que algo acabaría pasando, y algo mucho más grave que la mayoría de los atentados terroristas que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, también habría que tener en cuenta que en aquel momento había países excluidos de las tensiones, o más bien, países que tomaron la decisión de no intervenir en el conflicto, entre ellos España, que aunque vivía en situación difícil con respecto a la política nacional, a partir de los sesenta comenzó a estabilizarse. La prueba es que la mayoría de las personas que vivieron entonces siempre recurren a frases como “antes no había tanta inseguridad en las calles”, por supuesto, las dimensiones y el tipo de seguridad es distinto, pero al fin y al cabo viene a ser lo mismo. Y lo cierto es que, como digo, en otras medidas, con respecto a la seguridad de la calle, las estadísticas empeoran: hay más robos, más violaciones, numerosos asesinatos, etc.

También me gustaría resaltar la importancia de los medios en ésta cuestión, pues muchas veces se hace eco de noticias alarmantes que no llegan a realizarse y que suponen una sensación de inseguridad y miedo muy fuerte para la ciudadanía, como fue el caso de la famosa gripe A, de la cantidad de personas que dijeron que morirían a las que han muerto realmente hay una diferencia abismal (de 500.000 a 18.000), y así en una serie de cuestiones (atracos, terrorismo, asesinatos, enfermedades, sucesos de bandalismo…) que hacen que la población sienta mucha más sensación de inseguridad con respecto a lo que ocurre en el mundo.

Hace poco, Gregory Treverton, vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia entre 1993 y 1995, declaraba en El País, “el terrorismo islámico, no es una amenaza existencial, como lo era la guerra nuclear con la URSS, pero es la cuestión de seguridad más importante por el factor azar. Pueden golpear en cualquier lado, en Atocha, Londres o Estados Unidos.” Esto me ayuda a explicar mi idea; el terrorismo no alcanza la magnitud de daño de una guerra nueclear a primera instancia, pero por otros factores, como es el caso de no saber donde van a atacar, la amenaza se multiplica, creando un ambiente de paranoia en ocasiones caótico.

 

Teniendo en cuenta éstos distintos aspectos, la conclusión más acertada me parece la más difusa: el tema de la seguridad está vinculado a las decisiones que en cada época o coyuntura se han tomado por los dirigentes políticos o responsables de gobiernos, es decir, por los hombres, por las personas y en definitiva por los intereses de unos y de otros. Visto así, tan inseguro era el tiempo de la Guerra Fría como el actual. Pero, como he ido diciendo a lo largo de la exposición, el motivo de miedo e inestabilidad desde 1947 a 1991 fue el motivo principal que sirvió para mantener la paz, al contrario que en la actualidad, donde todo es mucho más imprevisible y nosotros perdemos capacidad de enfrentamiento, pues como decía antes con otras palabras, “para cada nueva medida de seguridad, diez nuevas formas de romperla”.

 

BIBLIOGRAFÍA

 – Diversos autores, El mundo después del II de Septiembre de 2001 (Península, 2002).

 – Fernando García de Cortázar y José María Lorenzo Espinosa, Historia del mundo actual 1945, 1992. (Alianza Universal, 1991).

– Bruno Cardeñosa, El Gobierno Invisible (Espejo de tinta, 2007).

– Historia del mundo contemporáneo (Anaya, 2006).

Gracias a Paco Ruiz, profesor de Historia, por su ayuda en este trabajo.