Rusia financia a Le Pen y a otros partidos de ultraderecha

Publicado en CTXT el 3 de junio de 2015.

El ascenso en las urnas del Frente Nacional (FN) ha estado acompañado por un amplio debate social en Francia y por la sucesión de escándalos en torno al partido. Jean-Marie Le Pen, fundador y presidente de honor hasta el pasado 6 de mayo, cuando el comité político decidió expulsarlo tras proferir una serie de comentarios antisemitas, solía referirse orgulloso al adagio que dice “no importa si hablan bien o mal de nosotros. Lo importante es que hablen”. Hasta ahora la estrategia había tenido su efecto en la conciencia de muchos ciudadanos franceses que, desencantados con las políticas galas y europeas, encontraban su confort en las críticas y promesas de los Le Pen.

Sin embargo, el partido se ve ahora cubierto por media decena de investigaciones judiciales que han abierto una crisis en la formación ultraderechista: financiación ilegal de las campañas electorales, sospechas de fraude en el uso de fondos europeos de sus parlamentarios, y cuentas en Suiza del patriarca Le Pen que no paran de aflorar. Al drama político se le añade el familiar: la relación padre-hija empeora por momentos y ahora Jean-Marie Le Pen lleva a los tribunales la decisión de la cúpula del partido de suspenderle como presidente, mientras critica a su hija públicamente y amenaza con crear una nueva formación política.

A esto se le suma la investigación que este mes de mayo ha abierto la Asamblea Nacional sobre los préstamos que la banca rusa ha concedido al FN y que podrían estar guiando las opiniones del partido en cuanto a la política internacional y el trabajo de sus eurodiputados, en especial en lo que se refiere a dos asuntos: el tratado comercial (TTIP, por sus siglas en inglés) que Europa negocia con Estados Unidos, y la anexión de Crimea.

Según reveló el digital Mediapart en el otoño de 2014, el FN recibió ese año un total de 11 millones de euros por parte de entidades bancarias rusas. Un primer préstamo de 2 millones de euros en abril de 2014 concedido a Jean-Marie Le Pen a través de Vernonsia Holdings Ltd, una sociedad chipriota suministrada de fondos rusos, y, en septiembre, otro de 9 millones por la First Czech Russian Bank (FCRB), banco creado en la República Checa cuya sede principal se encuentra hoy en Moscú.

Estas cantidades resultaron decisivas en la campaña de las elecciones europeas en 2014, en las que el FN fue la fuerza más votada, y son una ayuda para las citas con las urnas de 2015, las elecciones departamentales del pasado mes de marzo -Le Pen llegó segunda– y las regionales de diciembre. Al hacerse pública esta información, Marine Le Pen insistió en que este préstamo no era sino el resultado de la negativa de los bancos franceses a financiarles. La presidenta del FN se defendió alegando que acudieron a Rusia como podían haberlo hecho a España o Estados Unidos, e hizo públicas cinco cartas de rechazo de otros tantos bancos franceses. Según han declarado algunos miembros del FN, su intención es reunir 40 millones de euros para hacer frente a la campaña de las elecciones presidenciales y legislativas en 2017.

Lo que resulta más inquietante de estos préstamos son las fechas en las que se concedieron. En marzo de 2014, se celebraba en Crimea el referéndum que acabaría por votar a favor de la anexión a Rusia. El FN aplaudió el resultado y argumentó que no había “disputa posible” a la decisión de los crimeos, que llevaban “tan solo” 60 años formando parte de Ucrania.

Durante la celebración del referéndum, Aymeric Chauprade, eurodiputado y consejero de asuntos internacionales de Marine Le Pen, acudió a Crimea como “observador” invitado por una ONG prorrusa. El partido, sin embargo, se apresuró a desmentir que hubiesen enviado oficialmente un observador. Poco después, tras una visita de Marine Le Pen a Moscú a mediados de abril, el día 18 se firmaba el primer préstamo de 2 millones de euros, a través de Cotelec, una asociación que ayuda a la financiación del FN presidida por Jean Marie Le Pen.

Hackers en el Kremlin

Durante febrero y marzo de 2015, la asociación de activistas y hackers Anonymous International dio a conocer decenas de miles de documentos de la administración rusa, pirateados principalmente del ordenador y el teléfono de Timur Prokopenko, jefe adjunto del departamento de política interior del Kremlin, muy cercano a Putin. Los documentos se publicaron en la web opositora Shaltaï Baltaï, que hizo públicos 40.000 SMS enviados por Prokopenko, 66 de los cuales concernían al FN.

Prokopenko se escribe con un tal Kostia; según Anonymous se trataría de Konstantin Rykov, un bloguero afín al gobierno de Putin que fue diputado entre 2007 y 2012. En el primero de los mensajes, del 10 de marzo de 2014, Prokopenko pregunta a Kostia si podría lograr que Marine Le Pen acudiera a Crimea. “Sí, intento enterarme mañana”, responde Kostia. Al día siguiente, el tal Kostia le dice que la presidenta del FN está ocupada con las elecciones municipales, pero que pronto se posicionará con respecto a Crimea y, si es posible, ella o uno de sus adjuntos viajará allí.

La conversación sigue y se habla de unas negociaciones de financiación entre el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Florian Philippot, vicepresidente del FN, y Marine Le Pen. “Sí, el viceministro de asuntos extranjeros le llamará”, asegura Prokopenko. El 17 de marzo Kostia escribe entusiasmado: “¡Marine Le Pen ha reconocido oficialmente el resultado del reférendum en Crimea!”. “No ha traicionado nuestras expectativas ;)”, contesta Prokopenko a lo que Kostia, de nuevo, responde, “De una forma u otra, habrá que agradecer a los franceses, es importante”. “Sí, muy importante”, asegura Prokopenko.

Conferencias sobre el TTIP

En esta época, el partido se encontraba inmerso en la campaña de las elecciones europeas, en las que finalmente conseguiría un 26% de los votos, acaparando 24 de los 74 eurodiputados que Francia tiene hoy en el Parlamento Europeo.

En los actos de campaña, mucho antes de que el polémico TTIP lograra la atención mediática que tiene hoy, Le Pen ya utilizaba las negociaciones como arma arrojadiza contra Bruselas. De hecho, el propio Chauprade, entonces cabeza de lista por Île de France y “consejero geopolítico del FN”, salía como telonero de Le Pen en los mítines del partido para dictar una conferencia a los votantes sobre las posibles consecuencias del TTIP.

La apuesta por la “globalización neoliberal” y la pérdida de soberanía de los estados que supondrá el tratado encajan a la perfección en el discurso antieuropeísta de la formación ultraderechista, que lo convirtió en un recurso frecuente en su campaña; el ejemplo perfecto de cómo las disposiciones de Bruselas contravienen las de los franceses. El FN no está solo en ese discurso, pues la izquierda y los verdes y una parte de los socialistas galos se oponen también a un acuerdo que el Gobierno francés amenazó con bloquear hace un año si no se respetaba la excepción cultural. Hasta ahora los socialistas han mantenido en un plano más discreto su posición sobre el tratado, aunque la negativa a la cláusula sobre los tribunales de arbitraje era rotunda.

Los intereses de Le Pen, que es una de las europarlamentarias de la comisión INTA que votó el 28 de mayo la controvertida enmienda que abre la puerta a la inclusión de los tribunales de arbitraje en el TTIP, coincide también con los de Putin, pues Rusia se siente amenazada por una unión comercial de la magnitud del TTIP.

Los contactos del FN con los mandatarios rusos, discretos pero fluidos, tienen un mediador clave, Jean-Luc Schaffhause, que según Mediapart fue clave en la consecución del segundo préstamo –9 millones de euros– que el partido recibió de Rusia. Schaffhauser ha trabajado desde los años noventa en empresas como Dassault o Total, actuando como lobbista en Polonia y Rusia, donde había establecido buenos contactos.

El ahora eurodiputado recibió una comisión de 140.000 euros de la banca rusa por su papel de intermediario; una cifra que, casualmente, olvidó incluir en su declaración de intereses como parlamentario. El tesorero del FN, Wallerand de Saint-Just, dijo a Mediapart que fue el propio FN quien pagó a Schaffhauser la comisión por su participación, contradiciendo las propias declaraciones del eurodiputado.

¿Están influyendo estos préstamos en los discursos del FN y en la acción de sus eurodiputados en el Parlamento Europeo? Además de la situación de Crimea, miembros del FN han alabado en diversas ocasiones las acciones del gobierno de Putin y han criticado, incluso en la propia Asamblea Nacional, una “demonización sistemática” de Rusia por parte de los medios galos. A esto se suma el aumento de las visitas de los líderes del FN a Moscú, las continuas intervenciones de los eurodiputados en Bruselas sobre Rusia, o las alabanzas que las instituciones y medios rusos hacen a Marine Le Pen.

Según el diario británico The Independent, Putin está tratando de influir en las políticas de la UE a través de la concesión de ayuda económica a diversos partidos de extrema derecha, como el Partido Nacional Demócrata o Alternativa Euroescéptica por Alemania, con la idea de aumentar la inestabilidad en la UE. Le Pen ha calificado de “delirante” la posibilidad de que Rusia esté dando de dinero a cambio de influencia. “En el momento del referéndum en Crimea también estábamos negociando con Abu Dhabi”, aseguró la hija del fundador.

“Desde 2012, los ejemplos de la relación entre el FN y el gobierno de Putin son numerosos”, afirma Marine Turchi, periodista de Mediapart que investiga el tema. “Encuentros constantes en París, Moscú o Viena, recepciones de Le Pen en el Parlamento ruso… Tras las elección de los 24 diputados del FN en el Parlamento Europeo la relación es mucho más evidente”, añade.

Por la parte rusa, son también varias las figuras que están facilitando los encuentros y la afluencia de dinero. “Es difícil decir quién está realmente detrás del préstamo y las negociaciones, el FN es muy discreto con sus contactos rusos -explica también Turchi–. Sabemos que Konstantin Malofeev, un oligarca cercano a Putin y amigo de Chauprade, está en el centro de las comunicaciones y que Jean-Marie Le Pen se encontró con él cuando se negociaba el primer préstamo”.

Según las investigaciones que sigue realizando Mediapart, hay otras figuras implicadas como Yuri Kudimov, un antiguo espía que hoy dirige Vernosia Holdings Ltd., la sociedad que concedió el primer préstamo, que hasta el pasado año fue director de VEB Capital, una filial de Vnechekonombank, brazo financiero del Kremlin, de cuyo consejo de supervisión fue presidente Vladimir Putin.

Mientras Le Pen alaba las políticas rusas, el gobierno de François Hollande se muestra cada día más frío en sus relaciones con Putin, quien reconoció en Armenia el pasado mes de abril, la última vez que ambos coincidieron, que las relaciones de los países no estaban “en su mejor momento”. “Ha habido un cambio en las relaciones con Rusia”, ha escrito Thomas Gomart, especialista en asuntos franco-rusos de la edición europea de Politico. “Hay dos grupos en Francia: los gaullistas que ven a Rusia como un socio, como una continuación de Europa, y los que se muestran más críticos por su tratamiento de los derechos humanos y la relación con Ucrania. Es este segundo grupo el que está tomando la delantera”.

Con Hollande dispuesto a liderar el grupo europeo anti-Putin, y Le Pen en cabeza del bando contrario; con la expansión de los partidos ultraderechistas, cada vez más numerosos en el Parlamento Europeo, y su alineación con el eje ruso, las relaciones entre la UE y Rusia pasan por su peor momento desde la caída del telón de acero.

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